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¿Habremos aprendido la lección?, por Andrés Rivas

Cuando en un país demócrata ocurre algún golpe de Estado, lo normal es condenarlo por atentar contra la República y el orden constitucional, sin embargo, la respuesta frente a los hechos de aquel 4 de febrero de 1992 por parte del status quo (políticos, empresarios y medios de comunicación) y por parte de la ciudadanía, fue muy distinta a la que se debía tener. Muchos de estos incluso justificaron este lamentable episodio que abrió las puertas al pasaje más oscuro de nuestra historia.

Esto sucedió en medio del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (CAP), que consciente de sus errores en su primer mandato, decidió hacer las reformas para desmontar aquel gran Estado patrimonialista y paternalista que había provocado el nacimiento de un sistema lleno de vicios, corrupción y privilegios, mientras que los venezolanos comunes eran marginados de los sectores generadores de riqueza, además condenados a controles de precio y divisas, muchos además formándose en la cultura de depender de los programas sociales, acciones que al final solo mermaron la calidad de vida del común.

De esta manera CAP asume la presidencia nuevamente en 1989 y presenta su popular plan llamado “el gran viraje” para revertir la complicada situación en la que vivía el país para la época, por esto se rodeó de un grupo de jóvenes capacitados quienes asumieron los diferentes cargos de su gabinete y se encargaron de elaborar el plan reformista. Entre las acciones que se tomaron para corregir el rumbo del país fue recurrir al FMI a solicitar un préstamo para recuperar las reservas a cambio de cumplir con un programa de ajustes que debía reducir el déficit fiscal a límites tolerables, rebajar el gasto público, permitir la flotación del dólar (levantar el control de cambio) y de las tasas, liberar los precios (levantar el control de precios), iniciar un conjunto de reformas en el orden laboral, arancelario e impositivo, lo que conduciría a una economía abierta, de mercado y competitiva, además de esto también llevó a cabo una política de privatizaciones en empresas estatales como CANTV, SIDOR, entre otras.

Por aplicarse una política de shock, las medidas empezaron a generar resultados rápidamente y las mejoras en la economía nacional se hicieron evidentes, sin embargo, si bien la gente común comenzó a beneficiarse, los privilegiados del sistema se vieron amenazados por el hecho de que ya no tendrían ventajas sobre el resto, sino que les correspondería competir, lo que implicaría pérdidas para ellos en muchos de los casos. Sus intereses fueron seriamente amenazados por las reformas de CAP.

En respuesta al “gran viraje” los denominados privilegiados, iniciaron una guerra contra el gobierno reformista a través de los medios de comunicación, cosa de la cual muchos de sus adversarios políticos supieron aprovechar, a pesar de saber que los cambios eran necesarios para el bienestar del país, pero prevalecieron las agendas particulares por encima de la agenda de Venezuela.

Bajo este clima hostil sucede el golpe de Estado encabezado por Hugo Chávez, el cual fracasa y es apresado, pero en contra de todo sentido lógico, el responsable de la aventura militar que debió haber sido señalado como criminal y condenado por todos los defensores y creyentes de la democracia y la libertad, fue vendido a la opinión pública como el redentor de los más vulnerables y canalizador del sentir de la gente; esto fue promovido e impulsado por muchos actores del sistema de privilegiados o status quo en defensa de sus intereses, entendiendo que esto perjudicaba notablemente el gobierno de CAP, por estas razones decidieron fortalecer la imagen de Chávez.La batalla al final la pierde CAP y es destituido de la presidencia. Prevaleció el status quo y 6 años después el mismo militar responsable del golpe militar, llega a la presidencia mediante elecciones y luego de 20 años, los venezolanos sufrimos los efectos de un régimen que tomó todo lo peor de los anteriores gobiernos y lo aplicó a niveles exponenciales (la corrupción, los controles de cambio y de precios, el inmenso aumento del gasto público y el agigantamiento del Estado, etc), gestiones que pudieron no haber llegado nunca pero por la irresponsabilidad de un pequeño grupo de privilegiados que por poner sus intereses particulares por encima de los que el país requería, le abrieron la puerta a lo peor de nuestra historia, y además, muchos de ellos en el marco del socialismo del siglo xxi también se vieron muy afectados mientras que otros aún mantienen el mismo comportamiento a pesar de la destrucción causada.

Por eso, nuestra lección de todo esto debe ser que los ciudadanos debemos involucrarnos más en los asuntos públicos, convertirnos en ciudadanos con principios y valores bien definidos, exigir nuestros derechos, pero también cumplir con nuestros deberes, hacer contraloría y jamás permitir que quienes gobiernan hagan lo que quieran. Por supuesto, debemos aprender que el socialismo en ninguna de sus formas, vegetariano (demócrata) o carnívoro (tiránico) funciona, lo que funciona es un modelo de libertades, donde impere una economía de mercado competitiva y los ciudadanos dependan de sí mismos para salir adelante. Además, comprender que el militarismo, el patrimonialismo y el caudillismo son los grandes males históricos de nuestro país.

Nuestra lucha es contra un sistema que fracasó y nos ha arrastrado junto con él desde hace más de 20 años, e incluso, en vísperas de la conquista de la Libertad los mismos representantes del status quo pretenden sabotear nuestro proceso de liberación y ruptura, cosa que ni lo vamos a permitir ni tampoco podrán evitar. Muy pronto llegará la Libertad definitiva y traerá junto con ella a la Venezuela de desarrollo que siempre hemos querido.

@AndresRivasUDO

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