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¿Quién responde?, por Morel Rodríguez Ávila

¿Alguien del gobierno podrá finalmente explicarnos qué pasó con la Venezuela que el pueblo, por la vía del voto y creyendo que eran mesías, le entregaron primero a Chávez y después a su heredero? Ese alguien, ¿tendrá la suficiente voluntad para sernos sinceros y aceptar, de una vez por todas, que la culpa no es del imperio y de los traidores a la patria?

¿Aceptará que los verdaderos culpables son la ineficiencia, la ineficacia, la falta de sensibilidad social, el más absoluto desconocimiento del manejo del Estado y, no olvidemos, la enfermiza sumisión a una ideología que en donde se ha instalado no ha producido sino atraso apenas? ¿Tendrá el coraje suficiente para entender, tanto como la debida consideración por lo que significa trabajar para el pueblo?

¿Reconocerá que lo ocurrido a un país como el nuestro, por el que se sentía envidia de la buena en casi todo el mundo; dotado por El Altísimo de toda clase de riqueza, comenzando por su gente, tiene nombre y apellidos? ¿Seguirán ocultando que lo son; dos mandatarios y una catajarria de ministros y presidentes de organismos que en su vida, por ejemplo, habían visto un sembradío de papas, un tren de pesca, una fábrica de ladrillos, un horno para cocinar pan o para fundir hierro, como antes se hacía en Sidor, si acaso todavía existe?

Este ciudadano, dirigente del partido oficial, funcionario o  no, ¿sabrá que su obligación mayor es defender los intereses nacionales y no los de su doctrina? Y si lo sabe, entonces ¿por qué no cumple su tarea que incluye decir verdades y no puras mentiras?

Estas interrogantes, y faltan muchos cientos más, son las que se formula la gente en las calles, en las casas, en las oficinas y hasta dentro del propio gobierno donde, tamaña coincidencia, también hay miles de venezolanos, pasando hambre, rabia, coraje y pare usted de colocar todos los adjetivos que en el diccionario existen.

Son preguntas que se caen por su propio peso, que evidencian la enorme crisis que padece el pueblo, que cada día se acrecienta y hunde su daga en el cuerpo social venezolano. Son gritos, y así debe entenderse, provenientes de todos los sectores porque, admitámoslo, aquí todas las clases sociales pasan las de Caín tengan o no cómo sobrellevar la dura vida que la revolución roja les ha impuesto.

Preguntas muy sencillas pero que llevan la carga, el peso enorme de una situación que nadie puede ya soportar; que en cualquier momento tumba lo que medio está parado. Y lo peor, que nadie responde, que nadie se atreve, dentro del oficialismo, a admitir su certeza, su culpabilidad.

¿Dónde estará ese valiente que salga y en la plaza pública, sin miedo a que lo boten del partido, del trabajo lo inhabiliten o lo metan preso, las responda?

@MorelRodríguezA

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