Home / Lo mas reciente / El peligroso mantenimiento, por Morel Rodríguez Ávila

El peligroso mantenimiento, por Morel Rodríguez Ávila

 

Definitivamente, porque si no se le emplea, a tiempo, resulta el más peligroso de los enemigos, cuyos daños siempre son, además de irreparables, altamente perjudiciales en todo sentido. Es un gravísimo error no utilizarlo, menos cuando en países como el nuestro ya es costumbre irremediable el dejar hacer para no hacer nunca nada. De allí que, el mantenimiento haya sido el gran culpable de la pérdida de grandes instrumentos o equipos de altísima factura y de imprescindible necesidad en cualquier empresa, especialmente en las numerosas, grandes o pequeñas, que conforman, por así decirlo, el parque industrial nacional.

No resulta secreto alguno, pero sí vergonzoso, que en el país no se ha podido, hasta la fecha, asentarse la cultura del mantenimiento y aunque puedan haber leyes, regulaciones, normas que lo obligan, y hasta procedimientos, sin embargo podía afirmarse que es casi nula su cumplimiento. Y ello ocurre, lamentablemente, porque en su inmensa mayoría el empleado público tanto como el de la empresa privada poco siente afecto por lo que hace en donde debe cumplir sus tareas y, claro está, no cuida los equipos, cualesquiera sean, que a su disposición se le entregan.

No exageramos al recalcar que esta perniciosa costumbre en gran modo ha venido produciendo mucho daño a la producción y a la economía y, sin temor a equivocarnos, un freno también al desarrollo. Nadie entiende cómo es posible que organismos gubernamentales permitan que por falta de mantenimiento se paralicen desde un vehículo o una computadora, o el vecino deje perder una nevera. Dos ejemplos, si se quiere simplones pero que, a la hora del análisis resultan importantes porque son el reflejo de una verdad tan inmensa como un templo.

En los países que han podido industrializarse y componen el llamado primer mundo, el mantenimiento está en primer plano y su regulación, además de bien estricta, se cumple. Sucede así porque en esas sociedades existe marcada conciencia de la importancia de cuidar lo que se tiene, sea o no del Estado, por lo que allí las cosas funcionan a plenitud. Las autoridades son las primeras en mantener la más exigente vigilancia y los obreros y empleados, en sus distintos niveles, cumplen eficazmente su doble tarea, la de utilizar los instrumentos y cuidarlos.

Pareciera que estas consideraciones no tengan peso ni importancia para quizás una mayoría que las relega. Pero si a la hora en que alguno de esos instrumentos, llámense equipos, falla, entonces se arma la sampablera y la queja es no sólo hiriente sino dolorosa, todo porque la ausencia de mantenimiento, y siempre ha sido así, es la gran culpable. Las máquinas que la inteligencia del hombre hoy inundan el mundo y sirven para que el progreso en su más variada gama rinda beneficios al hombre mismo, en el mundo tan cambiante de hoy en día, donde la tecnología terminará deshumanizando lo poco que en el hombre de hoy día queda de humanismo, desde luego que necesitan mantenimiento, desde lo más simple a lo altamente tecnológico. Y, dicho de modo más que simple, si usted no le revisa o le echa aceite al motor de su carro, terminará fundiéndole el motor.

Pues bien, las que verdaderamente saben manejar el complejo mundo cibernético están coincidiendo en que el apagón eléctrico más largo en la historias del mundo, del cual no se ha salido del todo, lo originó  la falta de mantenimiento. Lo explican: el monte, alto, porque no lo cortan, en grandes extensiones entre torres y estaciones que resultaron dañadas, dada la sequía y el fuerte sol, se incendió y las llamas, a gran altura, afectaron el cableado a extremos que alteraron su  función, lo que terminó dañando el sistema. Peligroso, entonces, el mantenimiento porque si no se cumple, como debe cumplirse, los resultados son inconmensurables. Esa es la verdad.

@MorelRodríguezA

Check Also

Le cortan a Huawei suministros de Google y tecnológicas de EEUU

Alphabet, la empresa paraguas de Google, ha decidido cortar sus suministros de material informático y …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *