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Diferencias abismales, por Ángel Ciro Guerrero

En Venezuela, el respaldo a Guaidó sobrepasa el 87 por ciento. Su nombre está firmemente posicionado. Vibra en la calle. Numerosas las instituciones que, a diario, le manifiestan su apoyo, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Para Nicolás Maduro, la pretensión de Juan Guaidó es desplazarlo finalmente del poder. Por la vía de un golpe de Estado.

Para Juan Guaidó, como presidente interino, es cumplir con lo instituido por la constitución porque, en su opinión, Nicolás Maduro está ejerciendo ilegalmente el cargo de presidente de la república.

Para Juan Guaidó, Nicolás Maduro ha llevado la nación hacia un total descalabro debido a su malhadada gestión, terriblemente pésima, con mayor reflejo en la cuestión económica y social.

Nicolás Maduro culpa al imperio y a quienes califica de traidores, argumentando que el país está como está a consecuencia de lo que denomina guerra económica.

Juan Guaidó, parco en sus declaraciones, claro sin embargo en lo que dice y lo que hace, joven, de sólida formación democrática, se juramentó como Interino fundamentado en el articulado que en la Carta Magna así se lo faculta.

Nicolás Maduro frontal en lo que dice, a cada rato encadenado, amenazando y ofendiendo a diestra y siniestra, de formación comunista, convocó a unas elecciones que, diligentes, las rectoras del CNE orquestaron, sin chistar, aunque el llamamiento fue ilegal y ganó una reelección que los especialistas consideran irrita, es decir nula de toda nulidad.

A Juan Guaidó, a la fecha, lo respalda un importante número de gobiernos en todo el escenario mundial, sobre todo en el continente latinoamericano. Destaca el apoyo firme de la Unión y el Parlamento europeo. Los Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania e Inglaterra le han reconocido y lideran lo que denominan un compromiso con la democracia y la libertad.

El Bloque Maduro lo conforman los gobiernos rusos, chinos, iraníes, turcos, nicaragüenses, bolivianos, y algunos países caribeños, con Cuba a la cabeza.

Debe destacarse que, según variadas encuestas, aquí y en el planeta, Guaidó tiene un respaldo, en cuantía y peso, superior al que Maduro mantiene. Diferencias abismales, por supuesto que, a la hora de los análisis, tienen que ser tomadas en cuenta.

En Venezuela, el respaldo a Guaidó sobrepasa el 87 por ciento. Su nombre está firmemente posicionado. Vibra en la calle. Numerosas las instituciones que, a diario, le manifiestan su apoyo, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Importante aclarar que Guaidó, y el gobierno no puede esconderlo, constituye, ya, la figura política con mayor arrastre en nuestro diario trajinar. Convoca a manifestaciones y le siguen multitudes. Traza lineamientos que le son obedecidos. No va por las ramas, como desesperad amente tratan de culparlo sus adversarios.

La nación le escucha. Ojo, con mucha atención. Y en la nación hay, hoy, probado está, una inmensa mayoría de seguidores de la democracia frente a la minoría revolucionaria que se declaran comunista, y sólo escuchan lo que Maduro les dice.

Guaidó, con ese apoyo, el nacional y el internacional, es el presidente interino y en ese nivel viene actuando, aunque algunos analistas, politólogos y constitucionalistas en todo caso, opinan que el poder que ostenta no sea el mismo que por su parte ejerce Maduro. Por ejemplo, Guaidó no contaría con el apoyo militar.

Pero esta afirmación la enfrentan quienes alegan que Guaidó y su transitorio ejercicio tiene nada menos que el apoyo popular, determinante sin lugar a dudas.

Del cual antes presumía Maduro.

 

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