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La comprobada ineficiencia, por Morel Rodríguez Ávila

Sobran las pruebas, todas contundentes, que contradicen las declaraciones, rimbombantes, fantasiosas, de los voceros gubernamentales, nacionales, regionales y locales, que afirman estar trabajando decidida, denodada y positivamente por la ciudadanía.

Resulta falso, de toda falsedad lo que afirman con cara de preocupación. Y lo peor, sin vergüenza, porque olvidan que son millones de venezolanos que en todo el territorio nacional sufren la irresponsabilidad del gobierno.

Es la guerra económica, que no los deja recoger la basura; que limita la obtención de alimentos y medicinas; que obliga colas como culebras a pleno sol y con miedo a una poblada a la espera del transporte; que fomenta el hampa ataca sin misericordia.

Esa es la excusa permanente, pero en la práctica no se observa por ningún lado soluciones. Todo lo contrario, medidas van, medidas vienen y la problemática social y económica día a día adquiere dimensiones de verdad muy peligrosas.

Pongamos ejemplos: Porlamar cambió de alcalde. La gente de Mariño creyó que era tiempo de renovar autoridades y votó por un alcalde rojo, que en campaña ofreció de todo y, ya electo, se le olvidaron las promesas.

Una de ellas, recoger la basura.

Es verdaderamente ineficaz su actuación en este tema tan importante, no sólo para la salud sino para la ciudad misma, retrato público que deja a las claras que su gobernante local no se preocupa por mantener limpia su casa.

En calles y avenidas, barrios y urbanizaciones son vergonzosos y múltiples los montones de basura, desparramada por los perros tan igual que los buscadores de basura.

Aceras rotas, escombros por todas partes. En la Avenida Miranda, hace semanas se incendió un Taller donde reparaban neveras. Allí están los restos, oliendo todavía, amontonados en la esquina, interrumpiendo el paso, a la espera de ser recogidos, ¿por quién? No se sabe.

Cuando llueve, imposible transitar. Alcantarillas y sumideros inservibles. El agua inunda, maloliente y al secarse, son montones de barro lo que allí queda, que el sol los va endureciendo quedando como costras adheridas a las aceras y el pavimento.

Sólo este detalle delata la ineficiencia que se observa en toda la ciudad.

El de la basura, por su complejidad y peligro permanente, tiene que ser primordial para un alcalde.

No puede acepársele que quede al garete, que falle, que se muestre desorganizado. Indica, se insiste, en que no se estaba preparado para asumir un cargo tan fundamental como el de dirigir la ciudad.

Una vez más se equivocó el pueblo. Lamentable.

@MorelRodriguezA

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