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¿Por dónde va Claudio?, por Angel Ciro Guerrero

“Va a ganar porque es el único que está defendiendo al pueblo”

El candidato de la democracia expone a la asamblea de ciudadanos los lineamientos centrales de sus “Soluciones para Venezuela”. Si se admite digamos que, bisturí en mano, va diseccionando uno a uno los grandes problemas que aquejan al país: hambre, miseria, inseguridad, que es decir miles rebuscando en la basura qué comer, carencia de servicios públicos y la muerte acechando en cualquier parte; el inmenso destrozo de la economía, que ha traído, es natural, la inflación más alta del mundo, la pérdida, peligrosa y vergonzosa del valor de nuestra moneda, un bolívar devaluado, y  un Padre de la Patria, que han desalojado de su pedestal de gloria para subir a otro que solo fue el padre del gran desastre. Protestó con mucha firmeza la existencia del control de cambios, acentuando al respecto que esta medida es la que en gran parte ha perjudicado la economía y paralizado el desarrollo pues, en su opinión, hizo posible la fuga de los inversionistas y el asentamiento en el país de la perjudicial, en todo sentido, inseguridad jurídica. “Será eliminado”, advirtió.

Del inmenso salón donde se apretujan setecientos dirigentes de la Región Capital, se escuchan atronadores aplausos cuando el líder nacional, que ha ido diciendo verdades, se compromete a presidir un gobierno que le ponga término, urgente a la crisis que nos agobia.  Vítores, consignas que surgen espontáneas, retumban en el escenario, donde destaca, como telón de fondo del presídium, la pancarta “Por Venezuela”, de 10 metros de largo por 1, 40 de ancho.  Por el podio han ido desfilando dirigentes que, con su estilo franco, de pueblo, sin cortapisa alguna, explican por qué hay que salir de este gobierno. Igual, cantantes aficionados a los que acompaña el popular “Zapata”, famoso por ser casi un hombre orquesta. También por su boina al estilo Rolando Laserie; su simpatía y el “cantarle las verdades a quien no quiere oírlas”. De entre la multitud surge la voz: “¡Púyalo, presidente!”. María Elvira, sentada al lado del cronista, que ha venido de Guarenas, le da teta a su bebé, Wilson, de dos años, mientras aplaude, sonríe y a veces grita. “Yo no quise perderme la oportunidad de venir a conocerlo, y le dije a mi compadre, que es dirigente en el barrio, que me diera la cola, y aquí estoy. No pude encontrar quién me cuidara el muchacho y aquí está. Así algún día recordará que su mamá lo trajo desde lejos a conocer un presidente”.

El líder afirma que convertirá el actual, totalmente incapaz, en un Estado eficiente, que invertirá y se ocupará de todo lo social. Un Estado, que los actuales gobernantes han ido haciendo crecer incorporándole todo lo que expropian, por el enfermizo afán de engordarlo porque así se creen dueños absolutos de todo el poder. Los asistentes se ponen de pie al oírle decir que prestigiará el impulso a la ciencia y la tecnología, a la educación en todos sus niveles, y acabará con el decreto de la revolución que ordena promover a los alumnos hayan o no aprendido en el aula las materias impartidas. Una medida, dijo, que los conduce a ser nada a la hora de enfrentarse a la vida, fuera de la escuela, del liceo, del tecnológico o de la universidad.

Su discurso es una radiografía del país, de su gobierno, de la aguda problemática que viven los venezolanos, pero al mismo tiempo la exposición clara, limpia, razonada, del propósito de un político estadista, que ha ido atesorando preparación, conocimiento y en esta hora de definiciones, tiempo sin duda histórico, es el primero que recorre Venezuela para clamar por la defensa del voto, de las libertades, de la democracia.

 Combate duramente la abstención por considerar que solo sirve para agrandar el camino al gobierno, y advierte que él irá adelante en su tarea de defenderle el derecho a elegir que tienen los venezolanos. “Los que se quieran quedarse atrás, atrás se quedarán, yo voy con el pueblo hacia adelante”, indica. El historiador y abogado Argenis Azuaje, impecablemente vestido de blanco y luciendo sombrero, aplaude sin disimular emociones, Él le ha hecho entrega al candidato un ejemplar de su hermoso libro “Los Azuaje en tres toques”, recopilación de los muchos hechos, todos importantes, que su larga familia ha protagonizado en la historia republicana. El reconocido médico Joel Orta, toda una institución, barba blanca y boina, la de los estudiantes del Año 28, mueve su cabeza pelo blanco satisfecho y convencido de lo que dice su amigo Claudio Fermín desde la tribuna.

Uno de los camarógrafos de una importante canal de televisión no oculta su admiración: “Sin mentira alguna, mi pana”, le dice a un colega, al lado, “este hombre sabe lo que dice. Tremendo discurso, mi llave, sin ofender le está diciendo la verdad a medio mundo de los que pareciera no querer que el país se arregle. Este va a ganar porque es el único que está defendiendo al pueblo”.

Angel Ciro Guerrero

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