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¡Cambiemos para no perder lo que nos queda de patria!

Si una cosa es segura, este año que comienza (2018), son los cambios que se van a generar en el devenir diario en todas las áreas: en lo político, económico, social, educativo y muy especialmente, y tal vez el más importante, en nuestro comportamiento como personas inmersas dentro de la comunidad nacional, ya que sin ello perderemos lo que nos queda de patria.

Y es que definitivamente existe un hecho tangible y es que el régimen ha entrado en su ocaso derivado a las malas praxis, al hambre, la falta de salud y medicinas, a la destrucción de su aparato productivo y su economía, a la perdida de cohesión del partido de gobierno que lo van llevando lentamente al abismo y lo que sigue es una oscura noche, sino se toman las medidas necesarias para detenerlo y generar los cambios.

Uno de ellos es el de “La viveza criolla” que dentro del entorno al que nos han ido induciendo, en el marco de esta Involución del Siglo XXI a lo largo de estos 19 años, nos condujo hacia el canibalismo con una violencia inaudita de arrebatarnos todo, que no es propia de los venezolanos, convirtiéndonos en una de las naciones más violentas del mundo.

De esa “viveza criolla” devino, que los que hoy se encuentran en el poder con los llamados “pónganme donde hay” hayan hecho desaparecer, dilapidado, robado el tesoro de una de las naciones más ricas de Latinoamérica en cuestión de 19 años dejándola en manos de unos pocos privilegiados del régimen, mientras que el 80 por ciento de la población sufre sus consecuencias.

A ello tenemos que agregarle otro hecho relevante y es que a medida que avanzaba y tomaba espacios la revolución se iban perdiendo los niveles de autoridad, la institucionalización, el respeto, los principios y valores, mientras que nueva historia se iba moldeando, cubanizando a su real saber y entender quedando en la bruma de un pasado la idiosincrasia de los venezolanos como si fuera su objetivo primigenio, el desbastar un país hasta los cimientos.

Al despuntar de este año 2018 las estanterías de los supermercados, de las farmacias, de las tiendas se encontraban casi vacías y lo pocos productos que se encontraban estaban a merced de la hiperinflación que golpea los sueldos y salarios de la masa trabajadora obreros, empleados y profesionales que los devengan y solo les alcanza para subsidiar su puesto laboral porque lo que ganan no les alcanzan para pagar el transporte y menos su alimentación.

A ello se le unió el incumplimiento, por parte del gobierno, de pagar con perniles y tickets de alimentación los votos que le había comprado a sus candidatos para ganar el pasado proceso electoral de las municipales. La reventa del dinero en efectivo por el 20 y hasta el 100 ciento según sea su necesidad y los saqueos a los puntos de distribución de alimentos llámense supermercados, hipermarkets o distribuidoras coloca al estado en una fase terminal.

Y es que esta fracasada Revolución Socialista del Siglo XXI ya inicio el camino del no retorno y lo que se espera, es que al final, no entremos a una oscura noche y mucho menos que esta vaya a ser sangrienta, de allí la importancia de un cambio de aptitud en nosotros mismos, como ciudadanos del mejor país del mundo, que se encuentra viviendo esta tragedia, para poder organizarnos con honestidad, trabajo y esfuerzo e iniciar el recate de nuestra patria.

Gustavo Novoa M

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