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La lección de Antonio, por Ángel Ciro Guerrero

Fue un fraude gigantesco. No nos rindieron. Sobra fuerza. Asustado está el gobierno. Perdió la calle. Ni siquiera obtuvo tres millones de votos. Lógico que canten victoria diciendo que alcanzaron más de ocho millones. Inflaron la cifra porque el total definitivo les resultó francamente vergonzoso. Mentirosos, hablan de multitudes cuando, videos y fotos de por medio, a la mayoría de centros de votación acudieron muy pocos electores. Cierto.

Antonio Ledezma lo dijo en su mensaje, horas ante de ser sacado a empujones de su casa para regresarlo a Ramo Verde: “No hay por qué sentirse derrotado”. La democracia salió ganando. A opositores que piensan en contrario, quizás los obligue una simple y sencilla verdad. Forman parte de tantos que, campaneando un dieciocho años, después de degustar un buen churrasco, le mientan la madre al gobierno, pero ni de vaina se asoman a la ventana para ver cómo los muchachos le defienden su democracia dejando la vida en las calles. Son aquellos que, politólogos de restaurante, trazan las más inverosímiles estrategias, e incluso se molestan cuando alguien les pregunta por qué no salen a desarrollarlas frente a la guardia y policía que reprimen sin miramientos.

Faltan muchos líderes verdaderos que, como Antonio Ledezma, presos o no, reflexionen en voz alta, digan verdades y, desprendidos, busquen coincidir para defender mejor los anhelos libertarios de la gente.

Su mensaje en tal sentido fue aleccionador, realista y sin desperdicio: A la dirigencia democrática le reclamó no haber designado, apenas ganada la AN, las rectoras y magistrados sustitutos de los llegados al CNE y al TSJ de manera fraudulenta. También la pérdida de los diputados de Amazonas. Si ayer hubiesen cumplido a tiempo, les recriminó, hoy en gran medida, sino toda, la situación seria realmente diferente.

La palabra de Antonio animó al pueblo democrático, la inmensa mayoría nacional, y rasgó el velo que venía cubriendo una realidad muy triste, la débil plataforma en que se mueve el liderazgo opositor al régimen.

Perdón, quise decir la dictadura.

 

Fuente: El Sol de Margarita

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